Ordinary Time - Year C 2019

 

Twenty-fourth Sunday in Ordinary Time
September 15, 2019
A clean heart create for me, O God, and a steadfast spirit renew within me. — Psalm 51:12

LOST AND FOUND
Welcome to “Lost and Found Sunday”! Just in case being in church makes us proudly consider ourselves especially religious, today’s Gospel suggests that we’d be wiser to admit that we’re sometimes lost. Then we’ll eventually be happily counted among Jesus’ “found,” because today Jesus focuses on a lost sheep, lost coin, lost son. Jesus does so because the Pharisees and scribes, proudly considering themselves especially religious, “began to complain” that Jesus “welcomes sinners and eats with them.” So Jesus warns them—and us—to stop judging others. Marvel instead that God’s amazing grace has found us! Indeed, we should become Jesus’ friends lovingly trying to find others. So Exodus asks, if God “relented in punishment” and pardoned us, shouldn’t we forgive fellow sinners graciously? Even Paul admits his “arrogance” as “foremost among sinners.” We too, happy at being “mercifully treated,” should share with everyone else Jesus’ unfailing patience.


TREASURES FROM OUR TRADITION
Although New Year’s Day has been fixed firmly on January 1 for several hundred years, Labor Day has the feel of a great dividing line between leisure and routine. The pace of life has since picked up, and new schedules and commitments crowd us. In the background is God’s call to consider the third commandment, still life giving and binding, to make holy the Lord’s Day by worship and rest. Jews see the Sabbath, Saturday, not so much as a day of worship, but as a day of rest, a day of renewing friendship with God by delighting in the beauty of creation and the joy of family and friends. It is a day for contemplating the wonder of God’s creation, but not disturbing it.
For Christians in the first three centuries, the Lord’s Day, Sunday, was not for rest, but worship. It was a regular work day. People met before dawn, and after Eucharist hurried off to daily routines. Today we come to Mass, but many hurry off to essential work, not a day of rest. The Lord’s Day is not the Sabbath, but we can enhance Sunday’s ability to transform us if we consider embracing some Sabbath values: having a family meal, going for a walk in a beautiful place, making room in our lives to open ourselves more fully to holiness of life in Christ.

NEEDED
The thing that is most needed in homes today is a family.
—Anonymous

REMOTELY SPEAKING
Television remote controls encourage couch potatoes to exercise their options while broadening their base.
—Anonymous

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Vigésimo Cuarto Domingo del Tiempo Ordinario
15 de septiembre de 2019
Oh Dios, crea en mí un corazón puro, renuévame por dentro con espíritu firme. — Salmo 50:12

PERDIDO Y ENCONTRADO
Bienvenido al “¡Domingo perdido y encontrado!” En caso de que al estar en la iglesia nos haga considerar sentirnos orgullos de ser religiosos, el Evangelio de hoy sugiere que sería más prudente admitir que algunas veces estamos perdidos. Para luego en última instancia estar felizmente contados entre los “encontrados” por Jesús, porque Jesús hoy se enfoca en una oveja perdida, una moneda perdida, un hijo perdido. Jesús lo hace porque los fariseos y escribas, que orgullosamente se consideran religiosos, “empiezan a quejarse” que Jesús “se reúne con pecadores y además come con ellos”. Jesús les advierte, y a nosotros también, dejar de juzgar a los demás. Por el contrario, ¡asómbrate de la extraordinaria gracia de Dios que nos ha encontrado! De hecho, debemos hacernos los amorosos amigos de Jesús tratando de buscar a otros. Así el Éxodo pide, si Dios “cedió en castigo” y nos perdonó, ¿no deberíamos perdonar con gracia a nuestros prójimos pecadores? Incluso Pablo admite su “arrogancia” como “el más importante entre los pecadores”. Nosotros también, felices de ser “misericordiosamente tratados”, debemos compartir con todos los demás la inagotable paciencia de Jesús.


TRADICIONES DE NUESTRA FE
El santo Peruano Fray Juan Macias fue dominico. Este santo es reconocido como el amparo de los pobres, patrón de los emigrantes y ladrón del purgatorio. El concepto del purgatorio es un poco difícil de entender. La Iglesia adoptó la creencia en la última purificación de los elegidos (nombrado el Purgatorio) en los siglos XV y XVI en los concilios de Florencia y Trento. Ella se basa en las Escrituras que se refieren en la purificación en el fuego (1 Corintios 3:15; 1 Pedro 1:7) y en la práctica de la oración por los difuntos como aparece en 2 Macabeos 12:46 y Job 1:5. San Juan Crisóstomo dijo: “Si los hijos de Job fueron purificados por el sacrificio de su padre, ¿porqué vamos a dudar que nuestras oraciones por los difuntos puedan hacerle llegar alguna consolación a los que han muerto? Ofrezcamos pues, nuestras oraciones por los difuntos. Los que están en purgación necesitan nuestro apoyo en la oración. Pidamos por ellos”.

SE NECESITA
Lo que más se necesita en los hogares de hoy es una familia.
—Anónimo

HABLAR REMOTAMENTE
Los controles remotos de la television animan a las personas sedentarias a ejercitar sus opciones mientras amplian sus pies.
—Anónimo

 

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