Ordinary Time 2018

Thirty-second Sunday in Ordinary Time
November 11, 2018
The LORD keeps faith forever, secures justice for the oppressed, gives food to the hungry. — Psalm 146:7

THE CALL TO DISCIPLESHIP
The core vocation in the Gospel of Mark is the vocation, or call, to discipleship. Today’s Gospel passage provides us with one last example of what the vocation to discipleship means, and one example of what it doesn’t mean. A destitute widow shows us that discipleship means following Jesus’ way of service, even if it requires giving one’s livelihood (or life). The scribes show us by their bad example that discipleship should entail a vocation to extend God’s care to those who are most in need.
In our reading from the book of Kings another widow and her son are close to death. They too give what little they have, but they are rewarded by Elijah with food enough for a year. And the reading from the Letter to the Hebrews reminds us that Jesus sacrificed his life “to bring salvation to those who eagerly await him” (Hebrews 9:28).


TREASURES FROM OUR TRADITION
Veterans Day began with the signing of a symbolic treaty between the Allies and Germany ending World War I (then called the “Great War”) on the eleventh hour of the eleventh day of the eleventh month. The auspicious date was actually a well-established religious holiday, the feast of Saint Martin of Tours, a beloved soldier saint of the army of Rome. After World War II, Armistice Day was changed to Veterans Day in the United States and Remembrance Day in Britain, but of course the feast of Saint Martin endures.
Martin was named after Mars, the god of war, and against the advice of his parents he went on his own to church. He became a catechumen at the age of ten. By fifteen he was enlisted in the cavalry in France. Coming across a poor man, Martin had an impulse to divide his bright red soldier’s cape and clothe him. He later had the insight that he had served Christ, and the other half of his cape became a lifelong sign to him of his duty to serve the poor. Housed in a tiny church capella or “chapel,” the cape became a great object of pilgrimage on the way to Compostella, and a favored place for the prayers of soldiers. Martin was not so eager to serve as bishop as he had been as a soldier, and legend says that he hid in a barn filled with geese to avoid episcopal election. To this day, the customary meal for November 11 is goose! Traditionally, this is the last feast day before winter closes in, and begins a period of fasting once known as “Saint Martin’s Lent” or “Martinmas,” that later developed into the season of Advent.

A GOOD STORY
Christianity is the story of beggars who tell other beggars where to find bread.
—Anonymous

 

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Trigésimo Segundo Domingo del Tiempo Ordinario
11 de noviembre de 2018
El Señor siempre es fiel a su palabra, y es quien hace justicia al oprimido; él proporciona pan a los hambrientos. — Salmo 145:7

LLAMADOS A SER DISCÍPULOS
La vocación central en el Evangelio según san Marcos es la vocación, o el llamado de ser discípulos. El pasaje del Evangelio de hoy nos brinda por lo menos un ejemplo de qué significa la vocación de ser discípulo y un ejemplo de lo que no significa. Una viuda pobre nos muestra que ser un buen discípulo significa seguir el camino de servicio de Jesús, incluso si implica entregar todo lo que tenemos para vivir (o incluso nuestra vida). Los letrados nos muestran con su mal ejemplo que ser un buen discípulo implica la vocación de hacer llegar el cuidado de Dios a los más necesitados.
En nuestra lectura del libro de los Reyes otra viuda y su hijo corren peligro de morir. Ellos también entregan lo poco que tienen, pero son recompensados por Elías con comida suficiente para un año. Y la lectura de la carta a los hebreos nos recuerda que Jesús sacrificó su vida “para salvación de aquellos que lo aguardan” (Hebreos 9:28).

TRADICIONES DE NUESTRA FE
Antes de regresar a la derecha del Padre, Jesús prometió estar con sus discípulos siempre. Esta es una promesa que él ha mantenido de diversas maneras, estando con nosotros por su Espíritu, por su palabra, en nuestro corazón. Pero Jesús también desea estar con sus siervos de una manera física y real, es por eso que en su Última Cena tomó pan y vino consagrándolos como su cuerpo y sangre.
La Eucaristía que Jesús inauguró el Jueves Santo continúa consagrándose día tras día en las manos de sacerdotes santos y ni tan santos. No es la dignidad del cura que importa sino, la generosidad de Cristo que desea estar con sus fieles. Uno de estos fieles, el joven uruguayo Walter Elías Chango Rondeau, (1921 1939) en sus pocos años de vida encontró consuelo en el hecho de que Dios se entrega a sí mismo en la comunión.
Según testigos, Walter animaba a sus compañeros a la reconciliación y la Eucaristía. Hablaba tan elocuentemente del Santísimo Sacramento, que parecía sacerdote. Siendo laico, él supo ejercer su sacerdocio bautismal.

UNA BUENA HISTORIA
La fe cristiana es la historia de unos mendigos que les dicen a otros mendigos dónde encontrar pan.
—Anónimo

CULTIVO UNA ROSA BLANCA
Cultivo una rosa blanca, en julio como en enero, Para el amigo sincero, que me da su mano franca, Y para el cruel que me arranca el corazón con que vivo, Cardo ni oruga cultivo, cultivo una rosa blanca.
—José Martí

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