Ordinary Time 2017

Twenty-eighth Sunday in Ordinary Time
October 15, 2017

I can do all things  in him who strengthens me.  — Philippians 4:13

 

THE HEAVENLY BANQUET

The mountain of the Lord described in today’s first reading is a place where there is no more hunger, no more weeping, and no more division of any kind. We need to pause and ponder these images every now and then, especially given the fact that we live in such a fractured world. The responsorial psalm continues to paint a picture of a place where only goodness and kindness flourish. These readings describe the heavenly banquet, to which God calls each of us through baptism and continues to call us throughout our lives. Let us “RSVP” to God’s invitation and live our lives consistent with gospel values so that one day we will be welcomed to the table of the kingdom.

TREASURES FROM OUR TRADITION

In 1971, the Vatican Congregation for Divine Worship completed a survey of the presidents of the national liturgical commissions around the world. How were children doing in the liturgical reform? Probably to their surprise, the cardinals learned of special weekday Masses for children designed to teach them how to participate on Sunday, Masses with separate components for children. The decision was made quickly to develop adaptations for Masses where children were a majority of the assembly. Changes would include a simpler structure, understandable texts, a simplified Lectionary, more active participation, and most surprisingly, new Eucharistic Prayers. By 1973 the work was done, and with very specific advice from Pope Paul VI, including the need for two new Eucharistic Prayers, the Directory for Masses with Children was published on December 20, a timely Christmas gift for the children of the world.

The prayers are the first to be written fresh in a modern language—not Latin, but French and German—then translated into English, Italian, and Spanish. With a sense of caution, these new prayers were approved for three years, until 1977, but it soon became apparent that they had truly been embraced.

YOUR ACTIONS COUNT

Knowledge may give weight, but accomplishments give luster, and many more people see than weigh.

—Earl of Chesterfield

GOD’S GOODNESS

Let us throw ourselves into the ocean of God’s goodness, where every failing will be cancelled and anxiety turned into love.

—St. Paul of the Cross

 

 

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Vigésimo Octavo Domingo del Tiempo Ordinario
15 de octubre de 2017

Todo lo puedo unido a aquél me da fuerza.  — Filipenses 4:13

 

EL BANQUETE CELESTIAL

El monte del Señor descrito en la primera lectura de hoy es un lugar donde no hay más hambre, ni llanto, ni ningún tipo de división. Necesitamos detenernos y pensar sobre estas imágenes de cuando en cuando, especialmente dado el hecho de que vivimos en un mundo tan fragmentado. El salmo responsorial continúa pintando el cuadro de un lugar donde sólo florecen la bondad y la generosidad. Estas lecturas describen el banquete celestial, al que Dios nos llama mediante el bautismo y continúa llamándonos a lo largo de nuestra vida. Respondamos a la invitación de Dios y vivamos nuestra vida conforme a los valores del Evangelio para que un día seamos bienvenidos a la mesa del banquete en el Reino.

TRADICIONES DE NUESTRA FE

En 2006, en la plaza de Taos se erigió una estatua de bronce que conmemora al “cura de Taos”, Antonio José Martínez, un sacerdote recordado como controversial ante varios gobiernos por defender a su pueblo.

Él fue sacerdote en Taos, Nuevo México cuando era territorio español, luego mexicano y finalmente cuando pasa a manos de EE. UU. Durante la época española y mexicana Antonio estableció escuelas para niños y niñas y fundó un seminario para preparar un clero nativo. En 1830 empezó a imprimir libros y estableció el primer periódico Nuevo Mexicano. De esta manera estableció Taos como un centro de educación.

En 1851 llegaron los representantes del gobierno estadounidense con la intención de “americanizar” a los nuevos mexicanos prohibiéndoles sus tradiciones declarando que eran ignorantes y supersticiosas.

Antonio José contradijo este movimiento convirtiendo su seminario en una escuela de leyes. Decía que el gobierno de EE. UU es un burro que debe ser montado por abogados. Muchos se opusieron a su obra pero él continuó luchando por su pueblo hasta su muerte en 1867. Su tumba lo declara: “La honra de su país”.

TUS ACCIONES CUENTAN

El conocimiento puede dar peso, pero los reconocimientos dan brillo, y muchas personas ven lo que pesa. 

—Earl of Chesterfield

LA BONDAD DE DIOS

Arrojémonos al océano de la bondad de Dios, donde cada falla será borrada y toda ansiedad transformada en amor.

—San Pablo de la Cruz

 

 

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